Puertas adentro: El urgente llamado de SINDHEP por la dignidad laboral en la Defensoría del Pueblo

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La Defensoría del Pueblo tiene como misión constitucional la salvaguarda, promoción y defensa de los derechos humanos de la ciudadanía. Sin embargo, el informe «Puertas adentro: Informe sobre acoso laboral, discriminación y salud psicosocial en la Defensoría del Pueblo», publicado por el sindicato SINDHEP en mayo de 2026, devela una alarmante paradoja institucional: quienes tienen la tarea de defender los derechos de la población están desprotegidos frente a la vulneración de sus propios derechos al interior de la entidad.

Este diagnóstico exploratorio rompe el silencio sobre una problemática estructural y expone las dinámicas de violencia, persecución y desatención que afectan el bienestar físico, mental y social de la clase trabajadora de la Defensoría.

La gran paradoja: El Decálogo Defensorial frente a la realidad interna

Una de las mayores incongruencias que pone al descubierto este informe es la profunda brecha entre el discurso institucional y la práctica cotidiana. Hacia afuera, la entidad promueve con vehemencia el Decálogo Defensorial—un conjunto de principios éticos diseñados para garantizar la igualdad y equidad de género, la dignidad, la defensa de las y los defensores de derechos, el respeto y la protección de los derechos humanos de toda la ciudadanía.

Sin embargo, puertas adentro, este decálogo se convierte en una bandera vacía e inaplicable para sus propios funcionarios y funcionarias. Mientras la Defensoría vigila y exige que otras instituciones del Estado cumplan con estándares de trabajo digno y no discriminación, en sus propios pasillos se normalizan conductas que contradicen directamente esos principios. Este doble racero no solo deslegitima la autoridad moral de la institución ante el país, sino que desampara deliberadamente a las y los trabajadores, afectando el cumplimiento misional que tiene por mandato constitucional la Defensoría del Pueblo.

📌 Ejes centrales y hallazgos del informe

El documento sintetiza una serie de prácticas normalizadas e institucionales que configuran un entorno de trabajo hostil y precario:

  • Acoso laboral y abuso de poder: Se evidencia un patrón de hostigamiento sistemático, caracterizado por sobrecargas laborales injustificadas, asignación de tareas desproporcionadas y descalificación pública del trabajo, utilizado frecuentemente como mecanismo de presión o represalia.
  • Silenciamiento y temor a denunciar: Existe un profundo temor a las represalias institucionales, lo que genera un subregistro de las denuncias. El personal prefiere callar ante el miedo a no ver renovados sus contratos (en especial el personal bajo modalidades de contratación precaria) o sufrir un aislamiento laboral aún mayor.
  • Violencia de género y barreras interseccionales: Las dinámicas de discriminación y exclusión no afectan a todos por igual. El informe subraya cómo los sesgos de género, las barreras machistas y los comentarios discriminatorios impactan con mayor rigor a las mujeres y a personas de comunidades vulnerables, profundizando las brechas y la violencia psicológica.
  • Deterioro de la salud mental y riesgos psicosociales: La exposición continua al estrés, la falta de apoyo institucional y el ambiente de persecución han derivado en graves afectaciones a la salud psicosocial de los funcionarios, manifestándose en cuadros de ansiedad, agotamiento extremo (burnout) y depresión.
  • Inoperancia de las rutas internas de atención: Los comités de convivencia y los canales internos son percibidos por las víctimas como espacios carentes de independencia, lentos y revictimizantes, lo que perpetúa la impunidad y la desconfianza en el sistema de control institucional.

Una exigencia de coherencia y transformación real

Para SINDHEP, este informe no es solo una denuncia, sino una herramienta de lucha indispensable para exigir un cambio radical. La defensa de los derechos humanos debe empezar por casa. No se puede exigir justicia hacia afuera mientras se normaliza la vulneración y la persecución sindical hacia adentro.

El sindicato exige la implementación inmediata de rutas de atención independientes con enfoque de género e interseccional, medidas efectivas de no repetición, estabilidad laboral y el cese de cualquier forma de violencia psicológica o laboral.La dignidad no se negocia. Te invitamos a leer, apropiar y difundir este informe para que la Defensoría del Pueblo sea un territorio verdaderamente seguro para todas y todos sus trabajadores.

🔗 [Descarga e infórmate: Lee el informe completo «Puertas adentro» aquí]

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